Quién es quién en el caso Veiret
Jueves, 22 de Febrero de 2007Un comentario desde el blog de Divinas Comedias me ha vuelto a interesar por el caso Veiret, aquel señor de los okupas chilenos.
Parece que el señor Veiret es amigo del Pahissa y de la Nebreda, así que paso a hace un quién es quién.
Pahissa

El tal Pahissa es un poco como Superman y Clark Kent. Cuando es Lluís Miquel Pahissa preside la Associació de Proietaris de Catalunya. Desde la dirección del lobby grupo de presión de los especuladores las ha hecho gordas. Ha pedido la insumisión al pago del IBI, contrató a unos seguratas para que echaran a lo que él llamó ocupantes de lo que él dice que era su propiedad en la finca colindante a donde sucedieron los hechos del Veiret -al no mediar ni la policía ni los juzgados el caso es más oscuro que el de su vecino- y en la radio dijo en un debate que los pisos en Barcelona deberían subir aún más, que en París eran más caros.
Como puede verse en la foto de arriba, la asociación del señor Pahissa está en la calle Urgell, 72, finca de su propiedad. Al lado, está el 70, propiedad del Veiret.
Pero Pahissa no siempre es Lluís Miquel Pahissa. Cuando es Luís Miguel Pahissa es de la Asociación Catalana de Milicias Universitarias. El señor que está al fondo, que asoma entre los otros dos dedica el tiempo libre que le deja su asociación de nombre rimbombante -la de los propietarios- a hacer raids -que no sé que coño es- con sus colegas de las milicias universitarias, por amor a la Patria, afecto a sus Fuerzas Armadas y colaborar en la Cultura de la Defensa.
Montserrat Nebreda
Nebreda es diputada del PP en el parlamento catalán. Fichaje estrella de Josep Piqué para las últimas elecciones autonómicas, la coloca segunda en la lista. En el programa de Federico Jiménez Losantos puso claras las diferencias del PP con Ciutadans de Catalunya. Ella no comparte con ellos el discurso laicista, abortista, a favor de la eutanasia, de eliminar la religión de la vida pública.
Albert Gimeno
Y para finalizar, aparece La Vanguardia, que desde que Albert Gimeno asumió la jefatura de la sección Vivir, se está convirtiendo en unos de los diarios más reaccionarios del kiosko. De sus páginas han ido desapareciendo las firmas que no casaban con su discurso, así ya no escriben ni Jordi Borja ni Eduardo Mazo. Este Gimeno, que antes fue periodista de sucesos, y del que ya se decía que contrastaba poco las noticias, mantiene desde su periódico dos cruzadas personales. Una, contra los okupas, y la otra, contra que la gente use la calle. En su campaña de desprestigio al Ayuntamiento de Barcelona ha convertido la campaña por el civismo en punta de lanza de sus ataques, llegando a colocar en la portada de Vivir la foto de unos indigentes en la calle Ferran con un pie de foto contra el incivismo. Así no es de extrañar que La Vanguardia lanzara al estrellato mediático de los bulos y rumores al señor Veiret.