Es increíble el gafe que tiene el lobby pronuclear. Y no porque no se lo hayan currado lo suficiente, pues manejan a buenos buques. Pero es que siempre que intentan reabrir el debate nuclear llega un accidente y lo zanja. Ya es mala suerte que a pocass semanas de la intervención del siempre vendido Felipe González Márquez se conociese que Vandellós-II y el Consejo de Seguridad Nuclear habían ocultado la fuga de partículas radioactivas al exterior. Y no el único incidente. A cada intervención de un untado le sucede un incidente en alguna de las centrales nucleares que hay en España.
Y es lo viejo de afrontar el reto energético desde el debate sobre la composición de la oferta y no actuando sobre la demanda, como sí se ha hecho en Catalunya con el agua, la zona de Europa donde mejor gestión de este recurso se ha hecho, aunque esta gestión haya sido empañada por la actuación de los políticos protegidos por Montilla. Y es que hay que recordar que en la ÀMB se ha reducido el consumo de agua, pese al incremento de población.
Por supuesto que hay que cambiar la composición de la oferta energética, que no puede depender del petróleo y otras fuentes contaminantes. Pero la nuclear no es ninguna solución, por su peligrosidad, pero sobretodo porque la gestión de sus residuos y la protección de sus instalaciones la convierten en carísima. Más interesante resulta el ambicioso Plan Solar Mediterráneo.
Pero más importante es incidir en la demanda. Mejor eficiencia de electrodomésticos, automóviles y otros agentes de consumo, y muy especialmente, el ahorro energético. Y a riesgo de resultar impopular, habría que debatir muy seriamente el precio de la energía eléctrica, el que pagan los ciudadanos y las empresas. Sin olvidar los beneficios multimillonarios de empresas privatizadas por el siempre vendido Felipe González Márquez.